diumenge, 10 de juliol del 2011

Tu tumba puede estar en cualquier parte

Nunca fui muy partidaria de decir las cosas en serio o de así tomármelas. Me ha costado despedidas y abandonos y portazos y collejas y recreaciones mentales de asesinatos y caras de no comprender el mundo de manera general. (Alguien me acusaba de tener siempre un pero a mano para cargármelo todo: bien, amor, sigo con el pirronismo por bandera). Pero, cuando caminas por una cala llena de rocas en la oscuridad de la noche llorando en voz alta (oh dios, eso sí es una satisfacción), en el punto de no retorno del vodka barato (me explico: te has tomado cuatro chupitos y medio vaso de vodka y ya no hay remedio, o bebes un poquito más para conseguir atarte una corbata en la cabeza y gritar “viva el niño” con alegría inusitada o te mueres del ascazo que te da la vida algunas noches de verano), ves las luces de los cargueros recortadas en la noche, oyes el romper de las olas como algo que siempre ha estado ahí, tu i jo hem buscat coses similars, tu i jo hem tingut el cap ple de pardals, en los peores momentos suenan siempre las peores canciones, quieres tirarte al agua pero cubre un palmo y sería algo ridículo así que te dejas caer con dramatismo al suelo. Te tapas la boca sollozando, con ambas manos, te destrozas las rodillas al contacto con la arena gruesa y pierdes el puro de vainilla que llevabas en... ¿los labios, las manos...? Entonces te arrepientes de no haberle hablado nunca seriamente al mundo. Te clavas las uñas en los muslos, oh...reposas la frente contra las piedras frías, i si hi ha crancs...? Cuando vas a morirte te das cuenta de que en la dimensión que vas a dejar atrás había buenas personas, también. Y no eso que dice la gente que siente: ese arrepentimiento momentáneo, cielo, no lo volveré a hacer más...a la mierda con esos convencionalismos. Estoy hablando de arrepentirse de vivir, de todo, de no arrepentirse de nada en absoluto, ni siquiera de haber sembrado desgracias por no saber conformarte o restar indiferente. Ahora hablo muy en serio.

1- No odio al mundo porque últimamente no me considero del todo parte de él.
2- Una cosa que no se siente dentro se hace difícil de juzgar, esto es una aclaración del punto 1.
3- Tanto 1 como 2 es algo dicho con naturalidad, no hay rabia en mis palabras, ni rencor, ni lucha ni nada.
4- Amo a mi familia de una forma serena y sufrida.
5- Me pongo a llorar con el he gives me kisses on the lips just for coming home. Es algo del mundo “sociolaboral” que sencillamente escapa a mis expectativas.
6- Me gusta el Vodka (en ocasiones).
7- Siento que debo volver a 4, la justificación de dicha premisa es simplemente, porque ellos me han enseñado humildemente todo lo que saben sobre la teoría, sobre cómo vivir en el estado de Leviathan, quizás lo diga con lástima, esto sí...
8- Creo que hay algo que escapa a la simple teoría de este mundo de eruditos (es que hoy en día, todos somos muy inteligentes según las abuelas y los gobiernos, antes las cosas se decían tal cual, siempre había el tonto o los lutos duraban tantos meses y luego follabas y punto. Hoy no, hoy, como bien dice Marías, nos guiamos por nosotros mismos para hacerlo todo, y así es fácil meter la pata. Oh, pero meter la pata me suena tan absolutely terrific...me tienta), lo llamo sutilezas.
9- Unas cuentas sutilezas juntas crean alucinaciones de áticos imaginarios y barcos que se alejan en la noche mientras fumas como el más gran subnormal.
10- Olvidadlo todo, en el fondo os odio, estúpidos.

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